sábado, 29 de marzo de 2014

ME QUEDA LA PALABRA


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra

(Blas de Otero)

miércoles, 1 de enero de 2014

CONSEJOS LA DE MADRE TERESA DE CALCUTA PARA EL AÑO QUE EMPIEZA








" Comiencen este nuevo año con un propósito :
Vivan exclusivamente para Jesús y con Jesús y serán felices y santos a
lo largo de todo el año.
Dedíquense a la oración, a vivir en unión íntima con Dios
y en una profunda y gozosa caridad.
Sean verdaderos discípulos de Jesús en sus pensamientos,
palabras y obras :
si viven esto en sus familias, irradiarán luz a todo el mundo.
Que cada uno de nosotros tome esta decisión :
" A lo largo de este año trataré de no faltar a la Caridad."

(Del libro "Los cinco minutos de Madre Teresa de Calcuta, Ed. Claretiana)




martes, 17 de septiembre de 2013

HERMANAS SACRAMENTINAS INVIDENTES





      Hace un tiempo descubrí una congregación en la que admitían religiosas con síndrome de Down.  La orden en cuestión es la de las Hermanitas Siervas del Cordero,una Asociación Pública de Fieles, fundada en 1985 en Francia. Su vocación es eminentemente contemplativa, basada en la Regla de San Benito y en el camino de la Infancia Espiritual de Santa Teresa del Niño Jesús, y ofrece a las jóvenes con síndrome de Down  la posibilidad de realizar su vocación religiosa, sostenidas por otras Hermanas  de comunidad que no tienen la trisomía 21.La comunidad está asistida en materia sacramental por el Monasterio Benedictino de Fontgombault, esto es, conforme a la Forma Extraordinaria del Rito Romano. El Instituto está compuesto de diez Hermanas." El post completo se puede leer aquí.


    Ahora he conocido a las Sacramentinas no videntes , hijas de Don Orione. Mons. Orione fundó dos congregaciones religiosas: Los Hijos de la Divina Providencia (padres, hermanos y eremitas) y las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad (hermanas de vida activa y hermanas contemplativas ciegas).
   Cuando era director espiritual en un colegio de ciegos, Colegio Regina Margherita, en Roma, fue invitado por el director Augusto Romagnoli a fundar una congregación femenina para jóvenes ciegas. Allí en el colegio ya existían algunas jóvenes piadosas en esas condiciones que vivían como hermanas. Mons. Orione reflexionó la propuesta y después de largas noches rezando desde la ventana de la cúpula de la catedral de Tortona que daba de frente al sagrario, mirando para aquella lámpara encendida al lado del Santísimo y dijo: "Oh lámpara, cede tu lugar para que yo pueda estar al menos un día consumiéndome por amor a Jesús". Este pensamiento sirvió de inspiración para la fundación del futuro ramo de las hermanas sacramentinas.
Mons. Orione tuvo una visión: Delante del sagrario, vio a las sacramentinas en adoración con el hábito blanco y el escapulario rojo con la eucaristía y los rayos del sol.
   De repente vino una inspiración de gracia y  fundó la rama de las hermanas adoradoras ciegas (sacramentinas). Mons. Orione decía que las sacramentinas deberían ser como el sol que irradia luz sobre el mundo. 
   
           




     “Mientras unos religiosos trabajaban en los colegios y otros en los barrios, es necesario que haya un grupo que esté haciendo el papel de Moisés”, dijo San Luis Orione al impulsar su viejo anhelo de incluir en su Obra una rama contemplativa de adoración eucarística.

     Así nacían las Hermanas Sacramentinas no videntes -diferenciándose 
de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad- el 15 de agosto de 1927, cuando el santo impartía en Tortona (Italia) las consignas de la nueva familia a las primeras cuatro religiosas ciegas.

     Poco a poco fueron llevando esta misión a otros países como España, Brasil, Kenia, Chile y Argentina, donde también un 15 de agosto, pero de 1952, abrían una nueva casa.     El nombre “Hermanas Sacramentinas no videntes” proviene de la adoración del Santísimo Sacramento. Las hermanas llevan en sus hábitos los colores que simbolizan la pureza y la vida (el blanco), y la llama de amor y la sangre de Jesucristo (el rojo), además un distintivo que representa una hostia con rayas doradas y las iniciales JHS (Jesús Hombre Salvador).

     Son parte de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad (PHMC) pero con un apostolado diferente: el ofrecimiento diario de la privación de su vista al Señor por el bien de aquellos hermanos que no conocen a Dios.

lunes, 16 de septiembre de 2013

LA ADMIRACIÓN DE JESÚS








      Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.


      Del evangelio del centurión me llama la atención, no tanto la fe  que el mismo demostró, como la admiración que provocó en Jesús. Pienso ¡Qué grandísima tenía que ser la fe de ese hombre, para que el mismo Dios se asombrara de ella!  Por otro lado : ¿ tiene Dios capacidad de asombro?  Al parecer , sí la tiene.   Siendo Dios, da la impresión de que tendría que estar de vuelta de todo pero agradezco que no sea así.   No es el centurión la única persona  cuya fe provoca la admiración de  Jesús: también lo hizo  la mujer cananea.  Ninguno de los dos era "de los suyos". A estos, sin embargo, los que lo conocen y comen  y beben con Él, les reprocha justo lo contrario ¡Hombres de poca fe! ¿ Por qué dudáis?.  ¡Si tuvierais fe como un grano de mostaza! . 

     ¿ Y hoy? ¿ Sigue pasando lo mismo? ¿Tampoco los suyos seremos capaces de impresionar  a Jesús por nuestra fe?. 

     
     

LECTURAS DEL DÍA: MUY ACTUALES



     De la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 

     "Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones"







Salva, Señor, a tu pueblo


Escucha, Señor, mi súplica 
cuando te pido ayuda 
y levanto las manos hacia tu santuario.



El Señor es mi fuerza y mi escudo, 
en él confía mi corazón; 
él me socorrió y mi corazón se alegra 
y le canta agradecido. 



El Señor es la fuerza de su pueblo, 
el apoyo y la salvación de su Mesías. 
Salva, Señor, a tu pueblo 
y bendícelo porque es tuyo; 
apaciéntalo y condúcelo para siempre. 



domingo, 15 de septiembre de 2013

¿QUÉ PASÓ DESPUÉS CON EL HIJO PRÓDIGO?







     Acabo de llegar de Misa y  el evangelio de hoy, como siempre que lo leo,  me ha impactado. Me siento muy identificada con ese hijo: yo también volví a la casa del Padre más por necesidad que por arrepentimiento y también me sentí acogida nada más decidir  ponerme en camino , aunque la decisión la tomase  por motivos  un tanto  espurios.
  Copio primero aquí un artículo tomado del siguiente enlace porque el estudio cuadro de Rembrandt me parece  de gran profundidad teológica.

     "El regreso del hijo pródigo es un cuadro repleto de simbolismos a través de los cuales Rembrandt quiere aquí mostrar el poder y la ternura de Dios que perdona, acoge e ilumina a la humanidad abatida y pecadora que acude al refugio de la gracia divina.
    Frente a él figura el padre, inclinado levemente sobre su hijo, posando las manos sobre su espalda. Las vestiduras del anciano están cubiertas por un manto rojo y por debajo de éste asoman las mangas de una túnica de color ocre con reflejos de un dorado verdoso que contrasta con los vestidos harapientos del joven.
     La luz inunda el rostro del padre, que dirige la mirada hacia abajo resaltando la emotividad de la escena, aunque el núcleo de la misma reside, sin duda alguna en el gesto sencillo de sus manos, representadas de forma distinta. Así pues, la mano izquierda se apoya con firmeza y mayor vigor sobre el hombro del muchacho y la mano derecha lo hace con delicadeza. 
     Los rostros y las miradas: Merece contemplarse con detenimiento el rostro del Padre, que se muestra íntegro, y los rostros de los dos hermanos, que sólo aparece en una de sus faces. La mirada del Padre aparece cansada, casi ciega, pero llena de gozo y de emoción contenidas. La cara del hijo menor trasluce anonadamiento y petición de perdón. El rostro del hermano mayor aparece resignado, escéptico y juez. El hijo mayor, correctamente ataviado, surge en el cuadro desde la distancia.
     Bajo la forma de un viejo patriarca judío, emerge también un Dios maternal que recibe a su hijo en casa. El anciano se inclina sobre su hijo recién llegado y tocándole los hombros con las manos, se puede apreciar, no sólo al padre que estrecha al hijo en sus brazos, sino a la madre que acaricia a su niño, le envuelve con el calor de su cuerpo, y le aprieta contra el vientre del que salió.
La fuerza del abrazo y de las manos del Padre: La centralidad del cuadro, el abrazo del reencuentro entre el Padre y el hijo menor, emana intimidad, cercanía, gozo, reconciliación, acogida. El Padre estrecha y acerca al hijo menor a su regazo y a su corazón y el hijo, harapiento y casi descalzo, se deja acoger, abrazar y perdonar. El Padre impone con fuerza y con ternura las manos sobre su hijo menor. Son manos que acogen, que envuelven, que sanan .
La mano izquierda, sobre el hombro del hijo, es fuerte y musculosa. Los dedos están separados y cubren gran parte del hombro y de la espalda del hijo. Se nota cierta presión, sobre todo en el pulgar. Esta mano no sólo toca, sino que también sostiene con su fuerza. Es una mano de gran firmeza. La derecha es fina, y suave. Los dedos están cerrados y son muy elegantes. Se apoyan tiernamente sobre el hombro del hijo menor. Quiere acariciar, mimar, consolar y confortar. Es la mano de una madre. 
Loa pies del joven reflejan la historia de un viaje humillante: el pie izquierdo, fuera del calzado, muestra una cicatriz, al mismo tiempo que la sandalia del pie derecho está rota. La ropa es vieja, de color amarillento y marrón, está estropeada, y el personaje ha sido representado con la cabeza rapada. Sin embargo, lleva ceñida a la cintura una pequeña espada. El único signo de dignidad que le queda Es el testimonio de su origen, el único vínculo que le queda de su historia, la única realidad que todavía le une al Padre.
     Su rostro no se advierte, pues el joven lo hunde en las vestiduras paternas.No quiere mostrar íntegro su rostro, sus intenciones -"Me pondré en camino y le diré...¡Padre, he pecado contra el cielo y contra tí!...Trátame como a uno de tus jornaleros".
     A la derecha del grupo anterior se sitúa el hermano mayor. Existe un parecido entre éste y su padre, tanto por la barba como por sus atuendos. Es un hombre alto, de postura señorial y rígida , lo cual se acentúa con el fino bastón que sostiene entre sus manos.
     Su mirada aparece fría y distante, a diferencia de la del padre, que es tierna y acogedora. Nada tienen que ver tampoco sus manos con las de su progenitor: si el padre con sus manos extendidas da acogida al hermano menor, el recogimiento de las suyas insinúa un cierto rechazo. Cabe destacar también que se mantiene apartado de la escena principal, lo que corrobora que no parece ser un alejamiento sólo físico. Una tercera contraposición se podría establecer en la forma con que Rembrandt trata la luz que incide sobre su rostro y la que utiliza para iluminar el rostro del padre: la primera, es fría y estrecha; la segunda, cálida y amplia.
     Completan el tres personajes más, un hombre sentado que se golpea en el pecho, posiblemente un administrador, y, en último término un recaudador de impuestos al que tan sólo se le intuye el rostro, totalmente ensombrecido y, por tanto, difuso.Por detrás una mujer. Estos personajes son también testigos de los hechos que están teniendo lugar, pero su papel es secundario. Rembrandt ha querido otorgar el protagonismo a las otras tres figuras, que se agrupan originando dos centros (padre y hermano menor a la izquierda, y hermano mayor a la derecha). Destaca ante el espectador el espacio que se abre entre ambos grupos y que ocupa el centro de la composición.

     Consideraciones sobre esta parábola.-
     La mejor de las parábolas: Es, sin duda, la bella y conocida de las parábolas del Evangelio. Es quizás la que mejor expresa quién es Dios y cómo es el hombre. Se encuentra el capítulo 15, versículos 11-32, del Evangelio de San Lucas.
    .-Los cuatro símbolos que usa el Padre
** El anillo: Signo de filiación, ahora reencontrada.
** Las sandalias: Signo de la libertad recuperada. En la cultura hebrea y antigua, los esclavos iban descalzos; los hombres libres, iban calzados con sandalias.
** El traje nuevo: Signo del cambio y de la reconciliación. Imprescindible para una vida nueva y para la fiesta que después llegará.
** El sacrificio del mejor novillo: Preanuncio del sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y signo de la fiesta, a la que acompañarán la música y los amigos. Es expresión de la fiesta de la reconciliación.
     El cuadro nos interpela acerca de nuestra propia vida cristiana en clave de hijo menor -¡tantas idas y venidas!, ¡tanto buscarnos sólo a nosotros mismos, ¡tantas mediocridades y faltas!- y de hijo mayor -el que todo lo sabe, el perfecto, el bien ataviado, el responsable, el cumplidor, el irreprensible, el juez que también se busca sólo a sí mismo y está lleno de soberbia soterrada- que cada uno de nosotros podemos llevar encima y ser. 
   Nos llama y nos urge a ser el Padre de la parábola, en la acogida, en el perdón, en el amor, en la reconciliación plena y gozosa, sin pedir explicaciones, no exigir nada, sólo dando. El cuadro expresa el gozo inefable de la vuelta a casa, del regreso al hogar. ¡Yo soy casa de Dios! Todos y cada podemos ser mutuamente el Padre que acoge, perdona y ama."

     Pero a mi hoy se me ha quedado la duda de qué es lo que pasó después con ese  hijo. Ese día  supongo  que se sintió como lo que era, como el hijo de un Rey. Querido, agasajado , reconfortado, el centro de su casa y del mundo. Así me sentí yo cuando sentí el abrazo del Padre.  ¿Y después? Pasado el tiempo ¿ qué sería del hijo? .  ¿Volvería a alejarse de su Padre?  ¿ Se volvería como su hermano mayor, que  convirtió en rutina lo que debió ser siempre motivo de asombro?  El mundo no cabe en un día y   la vida a veces nos hace olvidar lo que somos y lo que hemos recibido. Me queda la esperanza de que el Padre es inmutable y hoy como siempre estará  en la puerta esperando a que demos el primer paso para correr a nuestro encuentro y estrecharnos entre sus brazos, a un tiempo firmes y delicados, cuantas veces haga falta.

STABAT MATER DOLOROSA










Stabat Mater dolorosa                  Estaba la Madre dolorosa


 juxta crucem lacrimosa,                                        junto a la Cruz llorosa

dum pendebat filius.en que pendía su Hijo.

Cuyus animam gementemSu alma gimiente,

contristantem et dolentemcontristada y doliente

pertransivit gladiusatravesó la espada.

O quam tristis et afflicta¡Oh, cuán triste y afligida

fuit illa benedictaestuvo aquella bendita

Mater unigeniti.Madre del Unigénito.

Quae moerebat et dolebat.Languidecía y se dolía

Pia Mater, cum videbatla piadosa Madre que veía

Nati poenas inclitilas penas de su excelso Hijo.

Quis est homo qui non fleret,¿Qué hombre no lloraría

Matrem Christi si videretsi a la Madre de Cristo viera

In tanto supplicio?en tanto suplicio?

Quis non posset contristari,¿Quién no se entristecería

Piam matrem contemplaria la Madre contemplando

Dolentem cum filio?a su doliente Hijo?

Pro peccatis suae gentisPor los pecados de su gente

vidit Jesum in tormentisvio a Jesús en los tormentos

Et flagellis subditum.y doblegado por los azotes.

Vidit suum dulcem natumVio a su dulce Hijo

Morientem desolatummuriendo desolado

Dum emisit spiritum.al entregar su Espíritu.

Eia mater, fons amoris,Ea, Madre, fuente de amor,

Me sentire vim dolorisházme sentir tu dolor,

Fac, ut tecum lugeam.contigo quiero llorar.

Fac ut ardeat cor meumHaz que mi corazón arda

In amando Christum Deum,en el amor de mi Dios

Ut sibi complaceam.y en cumplir su voluntad.

Sancta mater, istud agas,Santa Madre, yo te ruego

Crucifixi fige plagasque me traspases las llagas

Cordi meo valide.del Crucificado en el corazón.

Tui nati vulneratiDe tu Hijo malherido

Iam dignati pro me pati,que por mí tanto sufrió

Poenas mecum divide!reparte conmigo las penas

Fac me vere tecum flere,Déjame llorar contigo

Crucifixo condolere,condolerme por tu Hijo

Donec ego vixero.mientras yo esté vivo.

Juxta crucem tecum stareJunto a la Cruz contigo estar

et me tibi sociarey contigo asociarme

In planctu desidero.en el lanto es mi deseo.

Virgo virginum praeclara,Virgen de Vírgenes preclara

Mihi iam non sis amara,no te amargues ya conmigo

Fac me tecum plangere.déjame llorar contigo.

Fac ut portem Christi mortem,Haz que llore la muerte de Cristo

Passionis fac sortemházme socio de su Pasión,

Et plagas recolere.haz que me quede con sus llagas.

Fac me plagis vulnerari,Haz que me hieran sus llagas

fac me cruce inebriarihaz que con la Cruz me embriague

et cruore Filii.,y con la Sangre de tu Hijo.

Flammis ne urar succensusPara que no me queme en las llamas

Per te virgo, sim defensusdefiéndeme tú, Virgen santa,

In die judicii.en el día del juicio.

Christe, cum sit hinc exire,Cuando, Cristo, haya de irme,

da per matrem me venireconcédeme que tu Madre me guíe

ad palmam victoriaea la palma de la victoria.

Quando corpus morieturY cuando mi cuerpo muera,

Fac ut animae doneturhaz que a mi alma se conceda

Paradisi gloria.del Paraíso la gloria.

Amen.Amén.