viernes, 17 de agosto de 2012

DECÁLOGO DEL (BUEN) ABOGADO






     En el ejercicio de mi profesión, cada vez con más frecuencia, tengo que hacer un alto y replantearme el asunto que se me encomienda. Hay maneras y maneras de hacer las cosas  y la naturaleza humana tiende a simplificar y tirar  por el camino fácil. Lo malo es que el camino fácil, casi siempre termina  reñido con la ética.
     Confieso que en mis inicios mi objetivo era ganar: ganar pleitos y ganar dinero, aunque en mi el orgullo primaba sobre lo económico y siempre me decantaba  por el éxito profesional antes que por el financiero. Con el paso del tiempo  y sin dejar de lado   el afán por  conseguir lo que el cliente me encarga, me he vuelto más escrupulosa en el desempeño de mi trabajo: el fin no justifica los medios. Eso me ha hecho incluso perder clientela, pero en cambio, he ganado en  paz interior y , sobre todo,  me ha permitido  o más bien me ha enseñando, a disfrutar de mi profesión. 
     Eduardo J. Couture fue un renombrado jurista uruguayo que amén de otras muchas obras redactó lo que se conoce por "El Decálogo del Abogado". Falleció en 1.956 pero su obra mantiene plena vigencia hoy día y  a ella acudo en repetidas ocasiones cuando  "tengo que replanterarme un asunto".

DECÁLOGO DEL ABOGADO
      
     I. Estudia. El Derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos serán cada día un poco menos Abogado.

   II. Piensa, El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
   III. Trabaja. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la Justicia.
   IV. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia.
  V. Sé leal. Leal como tu cliente al que no puedes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando el sea desleal contigo, Leal para con el Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo que tu le dices y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.
   VI. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
   VII. Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
  VIII. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho, en la Paz como substitutivo bondadoso de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz.
   IX. Olvida. La Abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría un día en que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
   X. Ama tu profesión. Trata de considerar la Abogacía de tal manera que el día que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proporcionarle que sea Abogado.

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